Con el propósito de que los médicos conozcan la historia de la medicina, se realizó un panel sobre la materia, en el cual se analizó un nuevo libro.
Se trató del libro “Historia de la educación médica dominicana”, de la autoría del doctor Santiago Castro Ventura, analizado sus colegas César Mella, Alejandro Pichardo y Tito Subero Portorreal.
El panel desarrollado en el Colegio Médico Dominicano, fue organizado por la Sociedad Dominicana de Historia de la Medicina, encabezada por los doctores Fernando Sánchez Martínez y Fernando Fernández, presidente y secretario general de la entidad, respectivamente.
Entre los asistente se destaca la presencia del oftalmólogo e investigador Herbet Stern, así como otros colegas y estudiantes de la carrera.
El libro consta de 17 capítulos desarrollados en 460 páginas.
Resumen de lo analizado
El doctor Mella destacó el impacto de la Revolución de Abril para historia de la medicina, entre los que citó la privatización de la enseñanza de la medicina.
Pichardo resaltó que desde la época de la colonia ya existían algunos escritos sobre medicina, tras citar que la fecha más importante fue principio del siglo XVIII, que según dijo fue cuando se empezó a formar médicos en el país.
Subero Portorreal expresó que el libro recoge aspecto de la medicina que los médicos jóvenes desconocen y los más adultos habían olvidado, tras afirmar que es muy completo.
Castro Ventura sostuvo que el libro, que está a la venta desde hace unos dos meses, cumple con la labor de sacar a la luz los problemas que durante décadas ha arrastrado la salud dominicana como es el hecho de la hechicería y otros aspectos de orden, político, económico y social.
Más historia
En 1801, la Universidad Santo Tomás de Aquino fue cerrada y reabierta en 1815, volvió a cerrar hasta puertas en 1823 y hasta 1882 no existió educación médica institucional en la República Dominicana, hasta la apertura formal del Instituto Profesional, con la excepción de seis graduados en el seminario de auxiliar en 1874, bajo la tutela de Manuel Durán Bracho y Pablo King.
Entre los graduando estuvo, Juan Francisco Alfonseca.
Por 60 años no hubo enseñanza de la medicina en el país, debido al desprecio por la educación que mostraron Pedro Santana, período en el cual hay que poner de relieve la creación en 1866 del Instituto Profesional por diligencia de Emiliano Tejeda, José Gabriel García y Pedro Francisco Bonó, para su apertura formal en 1872 a cargo de Fernando Arturo Meriño.
Posteriormente cerró de 1891 a 1895.
De ahí en adelante varios de los médicos y estudiantes de la carrera emigraron a centros y universidades de La Habana y Caracas, entre otras ciudades del exterior.
En el país algunos médicos se titularon como empíricos hasta que en 1914 con el mandato presidencial de se decidió retornar a la universidad.
En la dictadura de Lilís la educación médica fue nula en el país, puesto que este creía más en la brujería que en la ciencia. Solo se impartía enseñanza básica el Instituto Profesional.
Durante los años de la dictadura de Trujillo, los programas de educación médicos estuvieron manejados al beneficio particular del jefe, no estaban dirigidos a formar un profesional para dar respuesta a las enfermedades autóctonas.
El título era de licenciado en medicinas hasta entonces. La matrícula era emitida por las instancias del Estado, por la guardia trujillista.
Los médicos se nombraban o escogían por decretos sin importan quien sea y la si carecía de conocimiento de medicina.
Docentes y médicos fueron perseguidos y asesinados entre ellos Ramón de Lara, José Tejada Florentino y Toribio Bencosme.
Luego médicos extranjeros venían para ofrecer atención médica al tirano.
Las carreras universitarias, en especial la medicina, eran fiscalizadas por las autoridades militares.
Decapitada la tiranía, el país entró en un intenso flujo político dominando por aspiraciones sociales y políticas que trajo como resultado la democratización de la Universidad de Santo Domingo, sellada con el Movimiento Renovador Universitario.
Durante revolución de 1965 la situación sanitaria cambió, se privatizaron los servicios de salud y las universidades.
Por Gabriela Mora
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