España.- Muchos laboratorios están trabajando con impresoras 3D con el fin de imprimir órganos artificiales, con el objetivo a largo plazo de minimizar el impacto que tiene lugar cuando un cuerpo recibe algo extraño en él.
Desde la década de los noventa se investigan las posibilidades de los xenotrasplantes, esto es, trasplantes entre especies distintas, como una solución temporal para “comprar” tiempo hasta la llegada del definitivo.
Una de las claves de los órganos artificiales es que están hechos de acuerdo a la necesidad requerida y el objetivo es que entren como anillo al dedo al cuerpo del portador
En este punto, la nanotecnología está jugando un gran papel ya que permite la creación de órganos artificiales, con la importancia que esto tiene, en la salud de las personas.
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Con este tipo de innovaciones tecnológicas se consigue manipular estructuras y propiedades a nanoescala: manejar células, virus o incluso piezas de ADN.
Para ello, se utilizan robots y herramientas de tamaño microscópico que permiten reconfigurar el organismo.
Actualmente, se trata de un área de investigación en expansión por su enorme potencial, sin embargo, precisa de un buen desarrollo tanto a nivel de infraestructuras como electrónico.
Además, como se plantea en www.consalud.es en medicina va a conseguir revolucionar el suministro de medicamentos, la terapia génica o los diagnósticos.
Aunque los científicos han logrado la creación de muchísimos órganos humanos de manera artificial como el páncreas, hígado, pulmón, corazón, entre otros; todavía hacen falta muchas más investigaciones y mejoras para poder trasplantar un órgano de estos de manera exitosa en el cuerpo humano.
Además, ahora, muchos laboratorios están empezando a trabajar con impresoras 3D para lograr imprimir órganos artificiales capa por capa a partir de tejidos humanos.
Es por ello, que los científicos apuntan a que en los próximos 30 o 50 años veremos a los trasplantes de órganos artificiales como procedimientos quirúrgicos de bajo riesgo y con una bajísima tasa de rechazo por parte del portador.
Por el momento, se han conseguido producir prótesis, huesos, cartílagos y tejido muscular, así como ovarios artificiales.
