Santo Domingo.- Con el objetivo de concientizar y cuidar a la población en general y las que están en riesgo de padecer esta condición, la Sociedad Dominicana de Endocrinología y Nutrición celebra este 12 de abril, el Día Mundial de la Enfermedad Hepática Grasa no Alcohólia o hígado graso.
Se trata de la enfermedad hepática crónica más común en adultos, en los países en desarrollo y afecta más del 30 por ciento de la población, quiere decir una de 3 o 4 personas pueden tener hígado graso.
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Es una enfermedad en la que el hígado acumula grasa (esteatosis), progresando hasta convertirse en lo que se denomina esteatohepatitis no alcohólica y esta no se asocia al abuso del alcohol.
La esteatohepatitis no alcohólica es la consecuencia del consumo de altas cantidades de azúcares y de grasa en la dieta e insuficiente actividad física.
Esta condición está asociada al sobrepeso, la obesidad y a diabetes mellitus tipo 2, por eso se califica como una enfermedad metabólica, su prevalencia en estas poblaciones es de alrededor del 70 por ciento.
Diagnóstico
El diagnóstico de la esteatohepatitis no alcohólica se realiza con las enzimas hepáticas, las ALT y AST, en la que la ALT es usualmente mayor que la AST, por sonografía abdominal también podemos hacer el diagnóstico, es de elección para el escrutinio en aquellos pacientes con sospecha de la enfermedad.
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Otros métodos diagnósticos son la elastografía por resonancia magnética, la elastografía transitoria controlada por vibración o fibroscan, la biopsia de hígado así como unos puntajes de fibrosis para la enfermedad hepática no alcohólica
Tratamiento
El tratamiento de esta enfermedad está enfocado en varias aspectos: intervención en el estilo de vida, tratamiento farmacológico de la enfermedad hepática, tratamiento de la alteración de la glucosa o diabetes, tratamiento del aumento de la grasa y controlar otros factores de riesgo cardiovascular.
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Las modificaciones del estilo de vida incluyen pérdida de peso, cambios en el régimen alimenticio, ejercicios. La disminución del 7 al 10 por ciento del peso puede mejorar esta grasa y la inflamación en el hígado.
El ejercicio promueve el bienestar, reduce la grasa hepática e intraabdominal y mejora la resistencia a la insulina. Se recomienda caminar, trotar, yoga, tenis, bicicleta o natación, al menos 30 o 60 minutos, de tres a cinco veces por semana.
En cuanto al tratamiento farmacológico es importante hablar con su endocrinólogo, para determinar qué fármaco puede utilizar. Se ha demostrado que el uso de vitamina E, pioglitazona y agonistas de GLP-1 pueden mejorar esta condición.
