Impacto de la pandemia por COVID-19 sobre la detección temprana del cáncer

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Santo Domingo.- Todos conocemos la crisis que ha producido la enfermedad del COVID-19, en todos los aspectos de la vida lo que ha representado un gran ataque en contra de nuestra civilización.

En la salud, particularmente, estamos siendo severamente afectados por la avalancha de requerimientos en la atención de salud por el virus, pero también por otras afectaciones crónicas que no han sido debidamente atendidas en este tiempo de pandemia y por lo que nos llegan en estadios más avanzados y con complicaciones mayores. Además de lo que significa esta situación desde el punto de vista humano también representa un gasto muy elevado para nuestro sistema de salud.

Deseo destacar los exámenes de rutina o screening de los pacientes. Al inicio de esta pandemia los gobiernos y las sociedades médicas especializadas y todos los actores involucrados aconsejaron medidas de aislamiento, cuarentena y restricciones a la atención médica preventiva para permitirles a los sistemas de salud enfocarse en esta nueva enfermedad.

Esta crisis continúa siendo un flajelo que no hemos podido detener, pese a los esfuerzos de la comunidad científica internacional en proporcionar vacunas y medicamentos útiles para su control.

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La pandemia de COVID-19 provocó una fuerte disminución en las pruebas de detección del cáncer. A diario nos encontramos con pacientes que en el año 2020 no se realizaron pruebas de detección. Se sospecha que las demoras en las pruebas de detección del cáncer debido a COVID-19 conducen a un exceso de muertes adicionales que podrían atribuirse a la pandemia.

En una revisión en las estadísticas de los Estados Unidos, estimaron que 606,520 personas morirán de cáncer en 2020, que es cuatro veces el número de muertes recientes proyectadas debido a COVID-19. Las tardanzas provocadas por COVID-19 han afectado significativamente casi todos los aspectos de los protocolos de prevención y control del cáncer, incluidos los servicios cancelados de detección del cáncer, cirugías electivas diferidas, regímenes terapéuticos interrumpidos, y disminución en cantidad de profesionales de la salud.

Uno de los servicios de prevención y control del cáncer más afectado es el cribado o screening del cáncer. La detección por cribado del cáncer utiliza pruebas médicas para identificar lesiones precancerosas, antes de que se forme el cáncer o para detectar el cáncer antes de que progrese a etapas más avanzadas.

El cribado es un mecanismo de prevención eficaz que podría reducir sustancialmente la incidencia del cáncer y las tasas de mortalidad en los pacientes. Si bien no es curativo, el cribado del cáncer tiene el potencial de disminuir la carga del cáncer. La evidencia muestra que, para las mujeres de todas las edades con riesgo promedio, la detección de cribado está relacionada con una reducción aproximada del 20% en la mortalidad por cáncer de mama. Este como un ejemplo particular, pero no menos importante el papel que juega en otras enfermedades con el cáncer de colon, cuello uterino, próstata, ect.

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Se estima que como resultado de COVID-19, las pruebas de detección de cáncer de mama, colon y cuello uterino se redujeron en un 94%, 86% y 94% entre el 20 de enero de 2020 y el 21 de abril de 2020, respectivamente, indicó una revisión publicada en octubre 2020, en JMIR cáncer.

Un estudio muy reciente apenas publicado en marzo 2021 en la revista científica Jama, se registra toda la estadística aportada por las compañías de seguros con mayor universo de pacientes en EEUU y donde se registra una mayor tasa de grupo de riesgo como población de envejecientes y personas de escasos recursos, concluye que “Los exámenes de detección de cáncer de mama, colorrectal y de próstata disminuyeron drásticamente entre marzo y mayo de 2020 en todo EE. UU. El déficit de detección estimado asociado con la pandemia de COVID-19 en estos 3 cánceres para la población de EE. UU. Fue de 9,4 millones”.

También la Organización Mundial de la Salud advirtió sobre una disminución mundial de los servicios de salud para enfermedades no transmisibles. Estos resultados incluyen aumentos previstos en las muertes por cáncer evitables.

Nos corresponde como sociedad reflexionar sobre estos aspectos, y sobre todo analizar posibles estrategias para menguar los posibles efectos en la sobrevida y calidad de vida de todos.

Necesitamos planes ágiles a corto plazo adaptados a las estrategias actuales de control de la infección por COVID-19, así como planes a largo plazo que tengan en cuenta la naturaleza caprichosa, costosa y mortal del cáncer. Quizás podríamos promover la discusión y concertación entre los actores del sistema de salud, gobierno, aseguradoras y proveedores, a fin de tomar acciones para la mejora de los servicios de detección post-COVID-19.

Dra. Rosa Veras MD                                                                                                                                                                                        

Gerente de imágenes mamarias de Braca

Imagenologa@hotmail.com