Me detectaron cáncer, ¿dejo de trabajar?

celulas cancer

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Los síntomas asociados a la enfermedad misma y a las terapias y tratamientos parecen vencer, muchas veces, a los pacientes con diagnóstico de cáncer. Sin embargo, no siempre es así.

Un equipo de Estados Unidos estudió a casi 700 menores de 65 con cáncer metastásico y encontró que más de un tercio siguió trabajando después del diagnóstico. Pero el 58 por ciento tuvo que hacer algún cambio en su empleo debido a la enfermedad, ya sea reducir el horario o dejar de trabajar.

Muchos aspectos de la enfermedad, como el tipo de cáncer, el tiempo desde el diagnóstico y cantidad de metástasis no parecieron estar asociados con esos cambios laborales. En cambio, la gravedad de los síntomas, como el dolor, la fatiga y la pérdida de memoria influyeron en la renuncia laboral.

“Nuestros resultados sugieren que existen factores modificables potenciales que estarían asociados con dejar de trabajar y que el manejo más agresivo de los síntomas del cáncer o el tratamiento les permitiría a los pacientes con metástasis seguir trabajando si así lo desean o necesitan”, dijo la autora principal, doctora Amye Tevaarwerk, de la Universidad de Wisconsin en Madison.

Los autores analizaron información sobre el cáncer metastásico y el empleo de 282 personas con cánceres mamarios, 203 con tumores colorrectales, 134 con cáncer pulmonar y 49 con tumores de próstata.

El 20 por ciento no trabajaba antes ni después del diagnóstico. El 23 por ciento tenía empleo y no lo modificó con el diagnóstico; 129 tenían un trabajo de tiempo completo y 25, de medio día. Los pacientes caucásicos, que eran la mayoría en el estudio, eran más propensos a trabajar que los participantes de otras etnias.

Más de la mitad de las pacientes con cáncer de mama tenía un trabajo estable, como el 27 por ciento de los pacientes con tumores colorrectales y el 10 por ciento con cánceres de próstata y pulmón. Pero un 45 por ciento dejó de trabajar después del diagnóstico, según publica el equipo en cancer.

El 56 por ciento de ese grupo mencionó la fatiga extrema entre los motivos que le impedía trabajar, mientras que el 41 por ciento lo atribuyó a los mareos, el 37 por ciento al dolor grave y el 25 por ciento a la pérdida de memoria.

Los autores señalan como la mayor limitación del estudio la falta de información del tipo de trabajo que tenían los pacientes, la situación económica, la contención de sus parejas o colegas y la discapacidad o si la cobertura influiría en la continuidad laboral.