Médica de la UCR analiza por primera vez en el país moléculas ‘‘vivas’’ para mejorar la vida de los pacientes

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whatsapp-image-2020-03-06-at-08_59_275e6673e246f0e.jpegSan José.- La enfermedad inflamatoria intestinal (EII), comprendida por la enfermedad de Crohn (EC) y la colitis ulcerativa crónica idiopática (CUCI), es un trastorno crónico que altera la capacidad del organismo para digerir los alimentos y absorber sus nutrientes. A la vez, tiene una respuesta inflamatoria inapropiada en la que se liberan diferentes moleculas como el factor de necrosis tumoral-α.

En el país se aplican distintos tratamientos para estos padecimientos. Sin embargo, la Dra. Irene Vargas decidió investigar los antifactores de necrosis tumoral-α (anti-TNF-α) para su tesis de especialidad médica en gastroenterología de la Universidad de Costa Rica (UCR).

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Los anti-TNF-α son medicamentos biológicos que han demostrado ser efectivos en la inducción de respuesta clínica y remisión libre de esteroides en pacientes portadores de EII. Los tratamientos biológicos se caracterizan por ser creados a través de técnicas de biología molecular, y que se parecen a proteínas humanas, sobretodo a las inmunoglobulinas o a los anticuerpos ―una proteína que defiende al organismo―.

De acuerdo con la Dra. Vargas, la incidencia de la EII ha ido en aumento en Costa Rica y es un padecimiento intestinal que afecta particularmente la calidad de vida del paciente debido a su complejidad patológica.

“Este tratamiento no se ha estudiado en el país y no tenemos datos reales de la población costarricense. Aplicamos el anti-TNF-α porque sabemos que a nivel mundial funciona, pero no tenemos datos de su efectividad a nivel nacional, ni sabemos si se comporta similar a otros lugares”, señaló la Dra.Vargas.

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El objetivo de la investigación fue determinar la respuesta clínica de los pacientes con EII tratados con terapia anti-TNF-α a la semana 24 en control en Gastroenterología del Hospital México entre enero 2013 y julio 2018.

“Se ha visto en estudios internacionales que alrededor de la semana 24 (seis meses) del tratamiento es el periodo en hacer efecto. Entonces también para poder compararlos, ver qué resultados tenemos nosotros en relación con los de otros países”, mencionó.

De igual manera, la Dra. Vargas también tuvo entre sus objetivos investigar sobre las características epidemiológicas de los pacientes. Entre estos resultados, encontró que la mayoría de los afectados de EII son hombres, y que la edad promedio de diagnóstico son los 37 años en la población estudiada.

Algunos de los síntomas más comunes tanto de la enfermedad de Crohn como de la colitis ulcerativa crónica idiopática (CUCI) son: diarrea, sangre en las heces, cansancio, dolor abdominal, pérdida de apetito y peso.

¿Por qué investigar un tratamiento biológico?

Otros tratamientos no biológicos, que normalmente se aplican a pacientes con EII, actúan para que su capacidad de respuesta inmune disminuya. Esto permite que no haya una reacción contra el mismo intestino; algo que suele ocurrir en esta patología.

“A grandes rasgos, estos tratamientos suelen bajar las defensas. Por ejemplo, están los que son inmunomoduladores, los de esteroides y los antiinflamatorios a nivel tópico que actúan donde está la lesión, ya sea en el intestino grueso o delgado”, comentó la Dra. Vargas.

La terapia con tratamientos biológicos como el anti-TNF-α es eficaz en disminuir el requerimiento de esteroides de los pacientes. En el estudio que realizó la Dra. Vargas se logró reducir de 62 % a 10 % el uso de tres o más ciclos de esteroides posterior al tratamiento biológico.

Fuente: Universidad de Costa Rica.