La doctora Carmen Sarah Mota fue entrevistada por el Resumen de Salud como parte de una serie de informaciones que ponen en debate las residencias médicas.
La presidenta de la Sociedad Dominicana de Infectología entiende que deben crearse nuevas residencias, pero limitar otras. Y que los médicos graduados ofrezcan servicios donde se requiera, no donde prefieran.
Las dejamos la entrevista realizada a la doctora Mota:
“Los programas residencias deben velar siempre por una capacitación al más alto nivel, para que los médicos salgan con la preparación suficiente para ejercer con responsabilidad la profesión que escojan.
“Una vez graduados se debe buscar la forma de que los médicos olviden un poco la ciudad y vayan a las localidades más lejanas porque es allí donde más se necesitan.
“Todos los médicos especialistas se concentran Santo Domingo, el Gran Santo Domingo y Santiago, dejando las provincias y pueblos más lejanos sin oportunidades de salud.
“Es cierto que en la capital hay más oportunidades, pero también hay más competencia y frente a esta la demanda se hace más pequeña. La medicina se debe ofrecerse donde quiera que haya un enfermo, para que este no tengan que ser trasladados; pero para esto se requiere de condiciones adecuadas y ciertas garantía para el especialista.
“Además, es de suma importancia que los médicos se olviden un poco de la tecnología y recobren el contacto y la comunicación con sus pacientes como se hacía antes; esto garantiza un mejor servicio.
“Se debe buscar la forma de ver cuáles son las necesidades de los pacientes y luego determinar el horizonte.
“Hay otras especialidades, como la de reumatología y dermatología pediátrica, que deberían aperturarse en el país para llenar ese vacío o por lo menos enviar un grupo de médicos a países donde se impartan, para que se capaciten.
“Las residencias de ginecología y pediatría están más cargadas porque son las más demandadas. Los pediatras y los ginecólogos van donde quiera, hay más plazas para estos especialistas y además para su ejercicio requieren menos aparatos tecnológicos.
“Por ponerte un ejemplo un cardiólogo o un otorrinolaringólogo requiere muchos aparatos, pero no se da lo mismo con los pediatras”.
Por Gabriela Mora
