Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) publicaron el domingo una actualización de sus guías en la que señalaban que la vía aérea es el principal modo de contagio del coronavirus.
Se trata de una postura que concuerda con las pruebas científicas que se van acumulando en ese sentido, pero en la tarde del lunes han retirado esa actualización advirtiendo de que se trata de un borrador publicado por error y que debe pulirse su redacción. Un alto representante del organismo asegura: “[Esa versión] no refleja nuestro estado actual de conocimiento”, según recoge The Washington Post.
La gran novedad que introducían en sus guías los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), la agencia estadounidense para la vigilancia de epidemias, era que la mayoría de la gente se contagia inhalando el coronavirus que circula en partículas suspendidas en el aire.
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Este factor es de gran importancia a la hora de incidir en la ventilación exhaustiva de los espacios interiores y en la recomendación de trasladar las actividades al exterior en la medida de lo posible. La transmisión por contacto con superficies, a la que se dedican muchos recursos en limpieza y guantes, sería en cambio poco habitual.
Esta actualización del centro epidemiológico de Estados Unidos explicaba que el contagio se produce “a través de gotitas respiratorias o pequeñas partículas, como las de los aerosoles, que se producen cuando una persona infectada tose, estornuda, canta, habla o respira”. Y añadía: “Estas partículas pueden inhalarse por la nariz, la boca, las vías respiratorias y los pulmones y causar una infección. Se cree que esta es la forma principal de propagación del virus”.
Ahora, la redacción ha vuelto a la versión del 16 de junio y sigue animando a la ventilación de interiores.
La propagación del covid-19 se produce “a través de las gotitas respiratorias que se producen cuando una persona infectada tose, estornuda o habla”.
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“Estas gotitas pueden caer en la boca o la nariz de las personas que están cerca o posiblemente ser inhaladas hacia los pulmones”, asegura la versión que figura ahora en la web.
Es posible, explicaba la nota, que la covid-19 se propague a través de las gotitas y las partículas en el aire que se forman cuando una persona infectada “tose, estornuda, canta, habla o respira”: “Existe una creciente evidencia de que las gotas y las partículas en el aire pueden permanecer suspendidas y ser inhaladas por otros, y viajar distancias más allá de los dos metros (por ejemplo, durante el ensayo de un coro, en restaurantes o en clases de gimnasia)”. Y advertía: “En general, los ambientes interiores sin una buena ventilación aumentan este riesgo”.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció en julio la existencia de esta vía aérea de contagio, que hasta entonces despreciaba, aunque solo como una posibilidad que necesitaba más evidencias.
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Desde el comienzo de la pandemia se consideraba que el modo de contagio más habitual eran las gotitas despedidas por un enfermo al toser o hablar que acababan en las mucosas de otra persona, como boca, ojos o nariz.
Esta vía sigue vigente, por lo que la distancia de seguridad de dos metros y la necesidad del uso de mascarillas no cambia nada en este sentido.
El tiempo que estas partículas permanecen flotando, en riesgo de acumularse y contagiar a alguien, depende sobre todo de la ventilación. Por este motivo, los especialistas insisten en la necesidad de trasladar al exterior todas las actividades que sea posible, donde se ha observado que el contagio es casi 20 veces menos probable, precisamente porque las partículas contagiosas se diluyen de inmediato con el aire.
Muchos de los grandes eventos supercontagiadores, en los que se dan buena parte de los brotes, suceden en circunstancias en las que los aerosoles han podido ser un factor determinante. Es lo que sucedió en uno de los hitos de la pandemia: el ensayo del coro de Skagit, en Washington, celebrado el 10 de marzo.
