Washington.- La primera orden ejecutiva firmada por Donald Trump como presidente de Estados Unidos fue contra el Obamacare, para eliminar los aspectos más costosos de la aplicación de la reforma sanitaria de su predecesor, Barack Obama, la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible.
La orden tiene carácter vinculante pero su impacto es simbólico, ya que la administración Trump ya ha avanzado que no tomará medidas prácticas a este respecto hasta que no desarrolle un plan que pueda sustituir en su totalidad a la reforma sanitaria.
Trump indica que, en virtud del deber de su administración de tomar “todas las medidas que permita la ley para minimizar las injustificadas cargas económicas y regulatorias” de la reforma, pide a las agencias del Gobierno que permitan a los estados “más control y flexibilidad para crear un mercado sanitario más libre y abierto”
Es decir, las agencias federales deberán proporcionar ayuda a las autoridades de cada estado a eliminar algunos aspectos económicos especialmente gravosos de la ley, entre ellos el mandato que obliga a la mayor parte de los estadounidenses a adquirir un seguro médico, una de las facetas menos valoradas de la reforma de Obama.
