Heredia.- El monitoreo que realiza la Escuela de Ciencias Geográficas de la Universidad Nacional (ECG-UNA) permite medir procesos de destrucción y reconstrucción de la playa en ciclos anuales.
Cieneguita, la desembocadura del río Bananito, Cahuita, Puerto Vargas, Manzanillo y Gandoca, se han identificado como puntos críticos de erosión costera en la zona del Caribe.
Gustavo Barrantes investigador de la ECG-UNA explicó que el conocimiento acerca del comportamiento de la playa y el registro de los cambios en la línea de costa, permiten tomar decisiones en materia de ingeniería para la adaptación y el ordenamiento territorial frente al cambio climático y en beneficio de las comunidades costeras en riesgo.
Le puede interesar:
Consejo de Salud Ocupacional inicia campaña de atención a los trabajadores
El 26 de septiembre a las 8:30 a.m., Barrantes impartió la videoconferencia “Erosión costera, cambio climático y gestión del riesgo en las costas de Costa Rica”.
Estuvo organizada por la Facultad de Ciencias de la Tierra y el Mar.
El cambio climático afecta al comportamiento de los eventos extremos hidrometeorológicos que pueden causar desastres como inundaciones, sequías, ventiscas, olas de calor y de frío, tormentas tropicales, tornados y aludes torrenciales.
«El notorio cambio en la temperatura que ya se puede evidenciar en muchos países afecta a la agricultura, la salud humana y la producción industrial», indicó Barrantes.
Barrantes explicó que en la costa el efecto que tienen el aumento de la zona de influencia de las mareas y oleajes extremos, como resultado del aumento del nivel del mar, que trae consigo una mayor exposición de la población y las actividades económicas costeras a procesos como la erosión costera.
